Voy tomando fotografías, no a diario, sino cuando tengo el tiempo, estoy en el lugar adecuado y además, tengo ganas. Y eso no mantiene una constancia lineal, pero podríamos sacar una estadística, y su resultado podríamos proponerlo como unas dos ocasiones por semana, con una duración aproximada de una hora, o dos. Y quinientas fotografías por sesión. Tal vez menos. Para ello tengo mi tarjeta compact flash de 4 Gb de repuesto a otra igual, y casi siempre termino con ambas.
Toda esta ingente masa de documentos, los voy almacenando en mi querido MacBook pro, pero su disco duro no aguanta esto, y para ello estoy provisto de dos discos duros externos de Lacie, cada uno de ellos de 500 Gb. En estos momentos del asunto fotográfico, con cuatro meses que llevo en marcha (en el sentido masivo de la cosa, cámara Réflex Digital y toda una serie de artilugios que la acompañan) tengo ocupado un 25% de mi posibilidad de almacenar, 1,25 Tb que ya es decir!
De todo ello, con mis programas de retoque y catalogación (LightRoom de Adobe y Aperture 2.0 de Apple) voy filtrando y filtrando, puntúo las fotografías antes de meterme en ellas, entre cero y cinco estrellas, las que se quedan con cero o una estrella, terminan en la papelera ( el 85% del total de cada carga),
En una especie de purgatorio indefinido se quedan las de tres y cuatro estrellas, sobre las que vuelvo de vez en cuando, sobre todo en momentos de sequía, épocas, ciclos. Y las queridísimas fotografías con 5 estrellas son las que retoco sutilmente, con todo el tiempo del mundo, sin prisas, en espiral, acercándome a esa belleza primigenia, surrealista que busco de ellas.
Generalmente de ese 1 o 2% de fotografías se quedan sin ver la luz la mitad, ya que no siempre uno puede irse a Flickr y colocar lo que le plazca, ya que requiere de otros desórdenes egocéntricos, generalmente.
¿Qué es de esas dos, cuatro, seis, X fotografías que me gustan, que he perfeccionado pero que no he tenido tiempo o ganas, o ambas cosas para hacerlas públicas? Podría perfectamente ir utilizándolas en épocas posteriores para aquellos ciclones de lo estéril me acompañen. Alguna vez lo he hecho, pero estoy pensando en darles su lugar. Y ese lugar es éste. Dado que es un recóndito rincón donde apenas asoma el hocico el apresurado Flickero y los Bloggers andan por otras ramas, salta que te salta en una sintonía no tan exagerada pero del mismo estilo.
Espacio a medio camino entre la bitácora (que no lo es del todo), el regocijo y el egocentrismo, que también, pues ruboricemos estos cuatro costados y una planicie con estas imágenes, cada mes, para honor de sus objetos inanimados.
Del mes de abril tengo cinco, pero voy a publicar aquí tres, ya que las otras dos, le he cogido cariño.



Después de todo, es lo que queda. Y por otro lado, me pregunto… ¿Sigo con el proyecto 25?
© José Martínez 2008